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HIPNOMED

Cómo calmar el estrés mental

como calmar la mente estresada

Esa voz. Ya sabes cuál. La que aparece justo cuando estás a punto de dormirte, o en medio de una reunión importante, o mientras preparas el desayuno. Esa que te susurra al oído que vas a fracasar, que no eres suficiente, que todo se va a desmoronar.

Todas la conocemos. Es como tener una compañera de cuarto insoportable viviendo dentro de tu cabeza, una que nunca paga la renta, pero no deja de opinar sobre cada decisión que tomas.

Lo curioso es que pensamos que simplemente tenemos que aguantarla, como si fuera parte del paquete de ser adulta. Pero aquí está lo que nadie te cuenta en las redes sociales que repiten siempre lo mismo: tú tienes el control del volumen de esa voz. No es autoayuda barata ni pensamiento positivo tóxico. Es ciencia.

Como calmar la mente estresada: solo con preguntas

Imagínate esto: estás en tu cama, son las 3 de la mañana, y tu cerebro decidió que es el momento perfecto para hacer un recuento de todas las veces que metiste la pata en los últimos cinco años. Genial, ¿no?

En ese preciso instante, cuando sientes que los pensamientos te arrastran como una corriente, frena. Respira. Y hazle esta pregunta a esa vocecita criticona: «¿Qué evidencia real tengo de lo que estoy pensando?»

Porque, seamos sinceras, muchas veces nos montamos películas completas sin un solo dato concreto. Tu jefe no respondió tu correo y ya estás segura de que te va a despedir, cuando resulta que solo estaba en una junta todo el día. Es como si nuestro cerebro fuera un guionista de telenovelas mexicanas, dramatizando cada situación.

como tranquilizar una mente estresada

Relajar la mente solo con preguntas

Ahora viene una pregunta algo rara: «¿Qué ventajas obtengo al pensar esto?»

Suena raro, lo sé. ¿Ventajas? ¿De sentirme fatal?

Pero escucha… a veces nos aferramos al pensamiento negativo como si fuera un chaleco salvavidas. Es nuestro mecanismo de protección. Si espero lo peor, al menos no me tomarán por sorpresa. Si no me ilusiono, no me decepcionaré. Es una lógica retorcida pero humana. El problema es que ese «escudo» termina siendo una prisión.

Como desestresarse cuando la mente no quiere

Aquí es donde las cosas se ponen interesantes. Pregúntate: «¿Qué emoción estoy sintiendo realmente?»

Las emociones son tramposas. Se disfrazan unas de otras como si estuvieran en un baile de máscaras. Crees que estás triste cuando en realidad tienes miedo. Piensas que estás furiosa cuando lo que sientes es una decepción profunda que no quieres admitir. O te convences de que estás bien, mientras por dentro la ansiedad te come viva.

Es como cuando tienes un nudo en un collar: si jalas sin pensar, lo empeoras. Pero si te detienes a observar dónde está realmente el enredo, puedes deshacerlo con paciencia.

Cómo combatir el estrés mental: alternativas

Mi pregunta favorita del arsenal: «¿Existe alguna explicación alternativa?»

Tu amiga canceló los planes del sábado y tu cerebro ya decidió que te odia. Pero… ¿y si simplemente está agotada? ¿O pasando por algo difícil que no ha compartido? ¿O tiene un dolor de cabeza del tamaño de Júpiter?

La verdad es que interpretamos la realidad con los lentes del momento. Si estás estresada, todo se ve amenazante. Es como cuando tienes hambre y todo el mundo te cae mal, o cuando estás enamorada y hasta el tráfico te parece poético.

Puedes elegir ser una detective más justa. Una que considera todas las posibilidades antes de declarar culpable al mundo entero. No se trata de ser ingenua, sino de no ser tu propia fiscal implacable.

El ejercicio que tu cerebro estresado no resiste

Y ahora la pregunta que cambia el juego: «¿Qué es lo mejor que podría pasar?»

Si tu mente ya se dio el lujo de recorrer todo el camino hacia el desastre total (pérdida del trabajo, soledad eterna, convertirte en la señora de los gatos aunque seas alérgica), ¿por qué no dedicar, aunque sea un minuto para imaginar el mejor escenario posible?

No estoy hablando de fantasías irreales donde te ganas la lotería y te casas con alguien famoso. Hablo de posibilidades genuinas, esas que existen pero que tu cerebro saboteador ni siquiera considera.

Tal vez esa presentación que tanto te aterra salga increíble y te abra nuevas oportunidades. Quizás esa conversación difícil fortalezca tu relación en lugar de destruirla. A lo mejor ese cambio que te da pánico es exactamente lo que necesitas para crecer.

Tu kit de supervivencia para desestresarse mentalmente

Estas cinco preguntas son tu botiquín de primeros auxilios para cuando el estrés mental amenaza con devorarte:

  1. ¿Qué evidencia real tengo?
  2. ¿Qué ventajas obtengo pensando así?
  3. ¿Qué emoción siento realmente?
  4. ¿Hay alguna explicación alternativa?
  5. ¿Qué es lo mejor que podría pasar?

No van a funcionar por arte de magia la primera vez. Esto no es como tomar una pastilla. Es más bien como ir al gimnasio: al principio cuesta, te sientes torpe, y tu mente va a resistirse como adolescente en domingo por la mañana.

Pero con práctica, esa voz criticona empieza a perder poder. No desaparece (seamos realistas), pero ya no tiene el control remoto de tu vida. Se convierte en un murmullo de fondo que puedes reconocer, agradecer por intentar protegerte a su manera disfuncional, y luego ignorar educadamente.

Tu mente puede ser tu mejor aliada, aunque esté estresada

 La diferencia está en estas pequeñas interrupciones, en estos momentos donde decides no creerte todo lo que piensas.

Y si conoces a alguien que está batallando con su propia vocecita saboteadora, comparte esto. Porque todos necesitamos recordatorios de que no estamos solos en esta montaña rusa mental que llamamos vida adulta.